Literatura

Editorial


Pablo Sol Mora

Con el noveno número, Criticismo cumple su segundo aniversario. En estos dos años, una docena de críticos han reseñado alrededor de cuarenta autores, contribuyendo en alguna medida a la discusión de su obra y a esa gran conversación que es la crítica y la cultura. Sabíamos desde el principio que lo fácil en este tipo de proyectos es comenzarlos; lo difícil es ser constantes y mantenerlos. Gracias a la perseverancia del Consejo de Colaboración (de vez en cuando suave, casi imperceptiblemente presionado por algún editor) y a la participación de nuestros colaboradores ocasionales, Criticismo ha logrado mantenerse y se dispone a empezar una nueva etapa con mejoras en su diseño encaminadas a hacer más legibles sus textos y algunas novedades en su página. Conserva su apuesta por la crítica como género primordial y por ser una publicación hecha exclusivamente de palabras, renovando a la par su convicción de que es posible –en medio de un alud de imágenes, opiniones improvisadas y textos momentáneos y desechables– leer lenta y detenidamente, un libro o una película. Aquí y allá me topo con frecuencia con quejas, en tono apocalíptico o plañidero, acerca de que las jóvenes generaciones son ya incapaces de leer, que están demasiado absorbidas por sus teléfonos, las redes sociales y la mensajería instantánea. No es del todo falso: es cada vez más difícil ser un lector serio y el joven que se disponga a serlo tiene que remar a contracorriente, pero una de las cosas más gratificantes de Criticismo en lo personal ha sido comprobar que sigue siendo posible. Aquí hay un grupo de jóvenes (la edad de sus colaboradores oscila entre los veinte y veinticinco años) que prueba continuamente su vocación y talento para la lectura. Fue uno de los propósitos iniciales de Criticismo ser una suerte de escuela o campo de entrenamiento de crítica, el espacio en que fueran formándose nuevos críticos. Creo que ese objetivo se ha ido cumpliendo y espero que siga haciéndolo. No menos importante ha sido contribuir a la formación de lectores jóvenes de crítica, una feliz minoría que demuestra que sabe usar la red para algo más que ver videos, seguir obsesivamente los más mínimos pasos de sus conocidos o leer ocurrencias de ciento cuarenta caracteres. Criticismo, pues, cumple años, se retoca y reafirma sus convicciones: leer, pensar, escribir. Los deberes de la crítica.

  • Damián says:

    Muy interesante la crítica. Entré, justamente, para contar con la ayuda de algún comentario que me decidiera a conseguir y leer Blanco nocturno, porque, luego de que Respiración… me dejara con hambre y sin palabras, La ciudad ausente, a decir verdad, me sacó un poco el apetito. En fin, buena crítica, buen sitio y gracias por la información. Espero que tengan mucha suerte y este tipo de espacios puedan multiplicarse y fecundar nuevas lecturas y producciones. Saludos.

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