Literatura

Javier Vásconez, Novelas a la sombra, Fondo de Cultura Económica, México, 2016, 326 pp.


Sheila H. Franco

El novelista, cuentista y editor, Javier Vásconez (Quito, 1946), es un escritor latinoamericano difícil de encasillar porque se ha hecho dueño de un mundo propio. Así, en la novela La sombra del apostador (1999), nos revela las voces literarias que hablan en sus obras: “Esos fantasmas se desplazan se desplazan libremente y hasta se ocultan entre las páginas de los libros. Le aseguro que en mi casa se sientan en la misma mesa y comparten el mismo vino George Smiley, Ricardo Reis, Franz Kafka y el doctor Kronz. Aunque a veces me pregunto que hacen cuando no estoy con ellos”.

Vásconez nos va enseñando que tiene una familia literaria definida y que su obra debe leerse sobre el mapa literario de otros escritores. En la entrevista realizada por Augusto Rodríguez expone que en su obra “hay un trabajo de interpretación, incluso de reescritura”. Él mismo confesa que existe “un universo construido como un homenaje a Kafka, en El viajero de Praga. A Onetti y Faulkner, en La sombra del apostador, también he homenajeado a Céline, a Nabokov y a Le Carré”.

Javier Vásconez es el lector que responde a la literatura escribiendo. No comenzó a escribir hasta que sintió que no le faltaban lecturas, experiencia o conocimientos. Por lo que no hay que sorprendernos que su primer libro, Ciudad lejana (1982), lo escriba después de los treinta: “Solo a la madurez y con el oficio uno empieza a darse cuenta con exactitud sobre la importancia de cada palabra en un texto. En otro orden de cosas, crecí en una casa poblada de libros. Mi padre era historiador y escritor. En la casa había libros de historia, literatura, biografías, filosofía, pintura. Creo que la lectura, ese viaje desde la inmovilidad de un sillón, o tendido en la cama, es esencial para un escritor. Siempre fui un lector compulsivo, atento, pues he leído indiscriminadamente”, declaró a Rodríguez.

Tres novelas importantes de Javier Vásconez, según Christopher Domínguez Michael, bastarían para fijar su lugar en el canon de la literatura latinoamericana contemporánea: El viajero de Praga (1996), La sombra del apostador (1999) y La piel del miedo (2010). La publicación en Novelas a la sombra de cuatro de obras menos conocidas permite conocer las distintas huellas que se imprimen en toda su obra.

 Jardín Capelo (2007), novela del género gótico, nos recuerda Wuthering Heights, donde la historia también gira alrededor de una mansión –abandonada en lo alto de un páramo– donde se esconde un secreto. Pero aquí el misterio está detrás de la historia del jardín. Para revelarlo, un narrador entrelaza la historia de los dos protagonistas, que se encuentran en el mismo lugar, pero en distinto tiempo: Manuela y Jordi. Manuela, la joven que tiene que ir a la mansión por petición de su padre –hermano del anterior dueño– vive en el tiempo en que se cuenta la historia. Vásconez nos permite adentrarnos en sus recuerdos al encontrarse con las ruinas del lugar y, al mismo tiempo, conocer la historia de Jordi Sorella, el joven jardinero español contratado por el dueño de la mansión, Barbosa, que encontró su vocación y su destino en un libro abandonado. Y mientras Manuela, entre sueños y sombras, intenta desvelar el misterio de la muerte de Jordi, la narración nos lleva al tiempo del jardinero, quien también deseaba descubrir el enigma que había tras el extraño asesinato de la esposa de Barbosa. Sin olvidar que la técnica narrativa de Vásconez es el secreto, no es la revelación de este lo que en realidad articula la historia, sino cómo el enigma es capaz de destruir todo a su alrededor.

 El retorno de las moscas (2005) es un homenaje explícito a John Le Carré, el novelista de la Guerra Fría. Vásconez convierte a Le Carré en un personaje más de su obra, el único capaz de contactar al espía retirado: George Smiley. De este modo, el legendario agente ingles viaja a Sudamérica para resolver el homicidio de un diplomático ruso que ha estado dando información a los espías norteamericanos. Así, Vásconez distorsiona algunos episodios, diálogos y situaciones de El espejo de los espías, El topo, Gente de Smiley y El honorable colegial para lograr este caleidoscópico relato de espías.

Finalmente, en La otra muerte del doctor (2012) reaparece el doctor Kronz, personaje entrañable de El viajero de Praga, quien hace homenaje al médico rural de Kafka y al doctor Rieux de La peste. De igual forma vuelve a aparecer el páramo, espacio en donde se han desarrollado las historias de La sombra del apostador y de Jardín Capelo. En esta ocasión, el doctor Kronz se enfrenta a las memorias que dejó en el páramo, pero este pasado buscará su muerte. En el texto impera el tono oscuro y enigmático que caracteriza la obra de Vásconez.

 Novelas a la sombra es la mejor forma de acercarse al autor si no se le ha leído; quien ya lo conoce, observará que estas novelas muestran los rasgos que caracterizan su mundo: los juegos con las voces narrativas, los personajes incomprensibles y oscuros. Vásconez se ha dejado guiar por una verdadera vocación literaria y no ha buscado defender ninguna otra causa que la de la literatura misma.

 

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