Literatura

Anne Carson, Norma Jeane Baker of Troy, New Directions, Nueva York, 2019, 68 pp.


Arturo Cárdenas

La obra de Anne Carson –enraizada en su formación clásica como helenista– es difícil de clasificar, no tanto porque busque romper los límites de un género literario, sino porque parece importarle muy poco apegarse a las convenciones de alguno; en ocasiones, un texto juega con su propia naturaleza gráfica y enseguida se convierte en indicaciones para un performance oral en el que se perdería el juego textual de la sección anterior por depender enteramente de su disposición en la página en blanco que no puede leerse en voz alta.

Tal es el caso de su última obra, Norma Jeane Baker of Troy, creada por encargo de la agrupación teatral The Shed de Nueva York. Es claro con solo dar una hojeada al guion que, a pesar de que su formato siga los lineamientos de un texto teatral (un monólogo, específicamente), ser montable fue una preocupación completamente secundaria. El guion como ejercicio meramente literario no es en sí mismo una novedad. El propio Goethe escribió Fausto sin intención de llevarlo a escena y antes ya existía una larga tradición de diálogos filosóficos cuya función se limita al ejercicio dialéctico sin aspiración dramática alguna. En el caso de Norma Jeane Baker of Troy, aunque en su mayor parte tiene la forma de un monólogo tradicional, cada acto está intercalado con una “Lección de historia de la guerra” en la que se traduce, reflexiona y explora de manera poética-ensayística algún concepto militar de la cultura clásica. Estas secciones no se presentan en forma de diálogo, sino casi como inserto de un libro de texto escolar, de manera que cualquier director que quisiera montarla tendría que encontrar una solución creativa para ello u omitirlas por completo, lo que sería una lástima porque muchas de las mejores líneas se encuentran aquí, como cuando explica la palabra griega para raptar/violar y termina: “sometimes I think language should cover its own eyes when it speaks”.

Esta es una reseña del texto y no crítica de la producción teatral, sin embargo, es de pensarse que el inquisitivo y tenaz lector se pregunta qué hizo The Shed con un guion así, y yo vengo a satisfacer dicha curiosidad. En mayo de 2019 las carteleras neoyorkinas anunciaron el estreno de Norma Jeane Baker of Troy. “Texto de Anne Carson”, declaraban enfáticamente las marquesinas. En lo que no fueron tan enfáticos fue en los cambios que hicieron para hacer la escenificación posible. El texto sí fue usado en la obra, pero se insertó dentro de una trama que no existe en el monólogo a manera de marco. Norma Jeane Baker of Troy de The Shed trata de un gerente de oficina (interpretado por Ben Whishaw) que se reúne con su secretaria (interpretada por la cantante de ópera Reneé Fleming) una noche de 1964 para teclear su traducción de una obra de Eurípides. Su obsesión con la reciente muerte de Marylin Monroe termina por contaminar el trabajo y lo que le dicta a su secretaria (que repite todo lo que él dice en entonación operística que hace contrapunto con sus diálogos) es el texto de Anne Carson. Conforme avanza la trama, él cambia piezas de su indumentaria por ropa de mujer y, al final, completamente travestido como Marilyn Monroe, se traga un bote de pastillas, recreando el presunto suicidio de la actriz. La recepción de la crítica fue más bien tibia. No es claro cómo encajaron las “lecciones de guerra” en esta nueva estructura, más que para quienes pudieron verla presencialmente; en internet solo existen algunos videos promocionales en los que apenas se logra apreciar el diseño de producción y escuchar algunos diálogos. Aunque The Shed hizo su mejor esfuerzo, más que montar el guion, lo que en realidad pasó fue que crearon otra obra en la que se incluye el guion de Carson.

Pero, a todo esto, ¿de qué va Norma Jeane Baker of Troy?  El monólogo, protagonizado por Norma Jeane Baker, mejor conocida como Marilyn Monroe, es una reinterpretación de la tragedia Helena de Eurípides en la cual las identidades de las dos mujeres más bellas de sus respectivas épocas se funden y confunden en una reflexión sobre la belleza como maldición o más bien la maldición del deseo masculino que nace de ella. Para entender el juego debe considerarse que, a diferencia de las versiones más conocidas del mito de Helena de Troya, en la versión de Eurípides Helena nunca pisó las amuralladas tierras de Ilión, sino que los dioses crearon una nube con su forma que fue la que raptó Paris y por la que fue declarada la guerra más famosa del imaginario helénico:

 

I expect you’ve heard of the Trojan War

And hoe it was caused by Norma Jeane Baker,

Harlot of Troy.

Well, welcome to public relations

That was all a hoax

[…]

The truth is,

A cloud went to Troy.

A cloud in the shape of Norma Jeane Baker

 

El juego de identidades convergentes se vuelve mucho más interesante cuando la dupla de la Helena nube y la Helena real se vuelve paralela a la de Marilyn y Norma Jeane. La primera, una retratada por los hombres de su vida como malvada seductora para excusar sus malas decisiones; la segunda, una mujer misteriosa y confundida detrás de la fama y los rumores.

Norma Jeane Baker of Troy es una obra típica del universo carsoniano aunque en una iteración más rebajada y menos ambiciosa. El tema de la belleza y sus efectos sobre las personas ya lo había tratado antes en The Beauty of the Husband y en Autobiography of Red y, si bien en esta ocasión es la primera que se centra en la belleza femenina y llega a lugares completamente nuevos con ello, no lo explota como en ocasiones anteriores. En The Beauty of the Husband logra esto de forma magistral: a través de veintinueve “ensayos” en forma de tangos, presenta la psique de una mujer cuyo marido, al que el título se refiere, le es infiel. Cada tango va precedido de un epígrafe de John Keats con el fin de explorar su idea de que “la belleza es verdad y la verdad es belleza”. En lo que se refiere al aspecto estructural, Norma Jeane remite un poco a la que muchos consideran su magnum opus: Nox, la elegía/memoria que escribió sobre su hermano. El libro consta de una caja que contiene un acordeón de papel con recortes, fotografías, dibujos y anotaciones de la autora. Además de la novedosa presentación, el texto está hecho de manera en que solo puede acceder a él quien esté dispuesto a participar activamente en el evento literario. En la primera página se presenta al lector con el poema 101 de Catulo, la elegía a su hermano, en el latín original. Cada cierta cantidad de páginas, el libro da la traducción de una de las palabras que componen el poema acompañada de una imagen o reflexión hasta que, al final, ya con todas las palabras traducidas, el lector que no sabe latín puede descifrar el poema. Estas reflexiones se asemejan un poco a las lecciones de guerra que están intercaladas en Norma Jeane Baker, aunque en esta ocasión son completamente aleatorias, como una versión más relajada de un mismo juego.

La obra de Carson suele funcionar como una conversación con sus autores y obras favoritos, y aunque hay un importante énfasis en los griegos y romanos por su formación como clasicista, no se limita a ellos. Además de su ya mencionado homenaje a Keats, también conversa con las Brönte, Antonin Artaud y el libro de Isaías en On Glass, Irony and God. En Float, que más que una obra literaria per se son los remanentes de sus performances y colaboraciones con las artistas plásticas, hace lo mismo con Oscar Wilde y otros autores LGBT+. Norma Jeane Baker of Troy no es la excepción, pero la obra flaquea por recargarse demasiado en Eurípides, al punto que llega a ser difícil entender lo que se está intentando hacer si no se está familiarizado con su versión de la tragedia de Helena. Por momentos, casi es más un comentario que una reinterpretación, como cuando aparece la protagonista, vestida como Truman Capote y dice que el primer objetivo es “To rescue this play from melodrama”. Famosamente, Helena de Eurípides es una no-tragedia puesto que ningún personaje se muere y tiene un final feliz en que los protagonistas escapan de sus enemigos tomados de la mano sin un rasguño. Esto ha llevado a que algunos críticos la clasifiquen más bien como un melodrama o romance, de manera que el hecho de que Norma Jeane Baker of Troy conscientemente intente alejarse de ello parece más una respuesta a Eurípides que algo importante para la obra en sí. Esto se vuelve iterativo, pues más de una vez el monólogo recuerda al espectador que “this is a tragedy, watch closely” y, aunque no se siente fuera de lugar, cobra mucho más sentido en contexto.

A diferencia de otros autores contemporáneos obsesionados con el mundo clásico, Anne Carson, más que intentar actualizar los antiguos relatos, parece empujar la modernidad hacia ellos para mostrar que lo que nos separa es apenas un ejercicio de retórica temporal. En Norma Jeane Baker, en lugar de cambiar a los personajes de Eurípides para que vayan de acuerdo con las sensibilidades actuales, personajes históricos que todos reconocen son llevados al contexto de la tragedia griega para demostrar la similitud entre las violencias actuales con las de hace milenios; de manera que Helena secuestrada en Egipto de repente no es tan distante a Marylin encerrada en un cuarto en manos de un doctor que la mantiene drogada para evitar que cause complicaciones al estudio de cine. Cabría mencionar que, en sentido opuesto, las traducciones de Anne Carson son las que parecen seguir una tendencia más actualizadora, lo que parecería una contradicción, pues por lo general lo que se aprecia en este tipo de trabajos es su apego al original. Carson piensa lo mismo y mantiene un rigor académico del que hace partícipe al lector al explicar en anotaciones las decisiones tomadas en cada caso, sin embargo, es en la forma de presentar estas obras donde introduce la innovación. En If not, Winter, su traducción de fragmentos de Safo, juega con la disposición del texto en la página en blanco para intentar hacer que el vacío dejado por los fragmentos faltantes tenga su propia expresividad poética. En An Oresteia, nos presenta precisamente eso, una orestiada pero no la de Esquilo, sino que toma el Agamenón de este autor y completa la trilogía de la casa de Atreo con la Elektra de Sófocles y el Orestes de Eurípides para crear una nueva versión de la misma historia, ahora en la forma de una colaboración entre los tres grandes trágicos.

Si bien Norma Jeane Baker of Troy no es necesariamente una obra menor en el repertorio de Anne Carson, palidece un poco porque guarda similitud con cosas que ha hecho en el pasado en formas más atrevidas. Aun así, es una obra llena de pasión y originalidad en la que vemos a la poeta en una faceta madura. A estas alturas ha experimentado y explorado tanto sus obsesiones temáticas que solo hace falta un mínimo gesto de su mano para invocarlas. No es más experimental porque no necesita serlo. Aunque poetas obsesionados con los clásicos nunca han faltado a lo largo de la historia, son pocos que han tenido los pies tan bien plantados en su presente y menos los que, como ella, han logrado que ambos confluyan y se informen sin que el tiempo se vuelva una barrera.

 

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