Literatura

Andrés Barba, En presencia de un payaso, Anagrama, Barcelona, 2015, 184 pp.


Adriana Lozano

Marcos Trelles, el protagonista de la última novela de Andrés Barba, En presencia de un payaso, parece observar a las personas que lo rodean como si fueran objetos de estudio. Como científico, está acostumbrado a analizar los efectos de la luz sobre la materia, pero fuera de su laboratorio y de la universidad, ese escrutinio se dirige a la actuación de sus familiares ante una serie de sucesos cotidianos: conflictos entre hermanos, el fallecimiento de un familiar, la infidelidad, el éxito laboral, etc. No obstante, cuando se ve obligado a dirigir esa mirada analítica hacia sí mismo, con la intención de escribir una semblanza para una prestigiosa revista, se topa con pared. La novela comienza, entonces, con una pregunta: ¿quién soy? A partir de ésta se desarrollan las distintas líneas narrativas de la novela, que a su vez giran en torno a cuatro temas: la identidad, la risa, la búsqueda de la felicidad y la infidelidad. Sin embargo, para comprender cómo se abordan, cómo afectan a los personajes y cómo se van desentrañando, es importante que el lector tenga en cuenta las intenciones del autor.  Andrés Barba ha declarado que buscaba desprenderse de la tradición literaria de su país y del paradigma que sigue existiendo en España sobre la trama, para construir una novela que, sin depender de una estricta coherencia argumental, retratara una semana en la vida de Marcos Trelles. Se trata, por lo tanto, de una novela con tintes realistas en la que hay personajes que aparecen, como Marta la becaria, y que desaparecen; problemas que no se abordan en su totalidad; secretos familiares que no se explican ni se exponen por completo; eventos sorpresivos;  etc. Más que ser un mero ejercicio o experimento literario, En presencia de un payaso pretende también convertirse en una reflexión sobre el alcance de la novela y el papel del realismo en la narrativa. Explica Barba que la obra “… tiene como trasunto la imposibilidad de la misma novela como género, de plantear un orden en el caos de la realidad”. La imprevisibilidad del día a día es, por lo tanto, el único hilo conductor dentro de la novela; las líneas narrativas se desarrollan sin seguir otro propósito más que el de enunciar lo real y, por ende, lo humano y cotidiano.

     La novela comienza cuando Trelles recibe un correo electrónico por parte de la Review of Modern Physics en el que se le informa que su artículo será publicado y para complementarlo es necesario que escriba una nota autobiográfica de trescientas palabras. No solo tiene que enfrentarse a la ya de por sí complicada pregunta ¿quién soy?, también al problema de definirse y presentarse a sí mismo ante un público conformado por colegas e investigadores del área. Los textos que va escribiendo el protagonista a lo largo de la novela muestran justo eso: lo que puede decirse y lo que no. Trelles sabe que no debería escribir sobre la infidelidad de su esposa o la homosexualidad de su padre, por más que estos detalles hayan definido su personalidad y su perspectiva. Al mismo tiempo, no menciona el papel de Marta en el descubrimiento, tema del artículo, porque ninguno de los científicos publicados por la revista acostumbra mencionar a sus becarios. Aunque tiene la libertad de escribir su semblanza como a él le plazca, ya sea en prosa o en verso, y con la estructura que más le guste, sufre haciéndola. La novela trata así las distintas imágenes que hay de cada individuo: la pública, la familiar, la profesional, la personal, etc., y la distancia entre ellas.

      Durante el plazo de dos semanas que tiene para entregar la semblanza, Trelles se traslada con su esposa a la casa de su suegra, fallecida un año antes, para aclarar los últimos aspectos de la herencia. Al mismo tiempo, Abel, su cuñado, regresa a España con el propósito de vender la casa de su madre y deshacerse de esa última atadura que tiene con el país. Es este personaje, uno de los comediantes más importantes de España, del que se vale Barba para reflexionar sobre el humor y la risa. Abel es un payaso que, años antes a los hechos narrados, hizo una campaña política con el propósito de sentar a un maniquí en el Congreso y poner de manifiesto la falsedad y la teatralidad que hay detrás de la política. El lector podrá encontrar claras referencias o reminiscencias a Beppe Grillo, el comediante-político italiano; a la comedia de Charles Chaplin, sobre todo por la similitud entre los discursos de El gran dictador y la novela, al igual que por los comentarios de ambos sobre la relación entre la apariencia física y la facilidad para hacer reír; a los humoristas Martes y Trece (Trelles hace gags similares al inicio de su carrera); finalmente, a Peter Capusotto, ya que es inevitable recordar a Violencia Rivas, personaje del argentino, cuando se está leyendo a Lola Perpetua.

      Queda claro que al autor le ha fascinado el tema del humor por mucho tiempo y con En presencia de un payaso encontró la oportunidad de abordarlo por primera vez desde la ficción. Ya anteriormente había escrito sobre el tema en un ensayo, “La moral de la risa. Sobre Sacha Baron Cohen, Peter Capusotto y Aristóteles”, publicado en Caminar en un mundo de espejos (2014). Las reflexiones que hace Barba al respecto se ven representadas, casi textualmente, en la novela, por lo que este ensayo puede considerarse como una guía o explicación, tanto de la comedia de Abel, como del contexto y bases de Lola Perpetua. Tanto en la novela como en el ensayo, Barba enfatiza la relación de la risa con la inteligencia de un país. “Si hubiese que construir un termómetro para calibrar la inteligencia media de un país, no cabe duda de que una de las pruebas más interesantes sería la de un medidor de la risa. Determinar de qué se ríe un país es una de las maneras más rápidas de averiguar cuál es su carácter, en dónde reside su debilidad y en qué sentido es emocionalmente inteligente”. En la novela, los espectadores españoles no sólo se ríen de las exageraciones de Lola Perpetua: se reconocen y están de acuerdo con su mensaje. La comedia de Abel exhibe el carácter y las debilidades de España: un país que tiene miedo de reírse de ciertos temas pero que, poco a poco, parece estar desarrollando un sentido del humor.

      En presencia de un payaso tiene una estructura y una temática más abiertas y elásticas que las obras publicadas anteriormente por Andrés Barba. Esta novela se aleja de una arquitectura argumental rígida, a diferencia de La hermana de Katia (2001), Ahora tocad música de baile (2004), Agosto, Octubre (2010), incluso Ha dejado de llover (2012); está enfocada, además, tanto en la relación entre la risa y la sociedad, como entre la risa y la cotidianeidad, temas que el autor no había abordado antes. Al respecto, Barba ha declarado: “Estoy en un período de transición hacia otro lugar […] Me he dejado llevar por un tono muy alejado y estoy a la expectativa”. La identidad, tanto personal como nacional, la felicidad y la política, al mismo tiempo que el argumento y la organización de la trama, están todos ligados por el caos y la incertidumbre. Para el autor, la novela “…tiene como trasunto la imposibilidad de la misma novela como género, de plantear un orden en el caos de la realidad”. La estructura y el desarrollo de las líneas narrativas muestran el interés del autor por romper con las herramientas o moldes que pretenden organizar las novelas y la vida.

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